miércoles, 8 de junio de 2011

Del petróleo al oro: ¿Son los especuladores los culpables del exceso de volatilidad?

Las alegaciones de que habría habido una manipulación de los precios del petróleo en 2008 refuerzan los rumores de que los especuladores serían los responsables de la escalada de los precios del petróleo, provocando aumentos terribles y una volatilidad preocupante. En una demanda judicial presentada el 24 de mayo, la Comisión Reguladora de Operaciones a Futuro con Commodities (CFTC, en la sigla en inglés) acusa a dos traders de una empresa suiza de comprar grandes cantidades de barriles de petróleo y de venderlos posteriormente en una operación por la que obtuvieron más de US$ 50 millones en contratos de derivados. Las alegaciones surgieron tres semanas después de que el presidente Barack Obama constituyera una comisión para investigar fraudes y manipulación en los precios del petróleo, y un día después de que un equipo del Partido Demócrata, vinculado a una comisión de supervisión de la Cámara, informara de que "la especulación excesiva podría estar inflando los precios en hasta un 30%".
Culpar a los especuladores es un pasatiempo muy de moda hoy en día; sin embargo, especialistas de Wharton y de otras instituciones, dicen que no siempre carga con la culpa quien debiera. Aunque la especulación pueda incidir en los precios, buena parte de las oscilaciones recientes de los precios del petróleo y de otras materias primas han tenido lugar por razones fundamentalmente económicas. La especulación, una función normal de los mercados, no es lo mismo que la manipulación de precios, lo que es ilegal. Intentar controlar la especulación puede ser un arma de doble filo, dicen. Los especuladores tienen un papel importante en la salud de los mercados, porque corren riesgos y mantienen la fluidez de los precios. Aunque ellos puedan, a veces, empujar los precios a corto plazo hacia arriba o hacia abajo, con la misma frecuencia hacen que los precios flotantes vuelvan a su nivel.
Según Krista Schwarz, profesora de Finanzas de Wharton, la mayor parte de las fluctuaciones observadas en los últimos años se deben a la oferta y a la demanda, y no a la especulación excesiva. "No conozco los detalles de ese caso específico en el que está involucrado la CFTC, pero es bueno acordarse de que US$ 50 millones es un gota en el océano en comparación con el tamaño del mercado mundial de petróleo", dice Schwarz, que publicará en breve un estudio en el Journal of Future Markets titulado ¿Están informados los especuladores? Aunque los especuladores puedan tener alguna influencia sobre los precios, los acontecimientos mundiales tienen un papel mucho más decisivo en todo eso, dice Schwarz. "Los precios del petróleo son altos hoy en día debido al riesgo inminente de un gran conflicto en Oriente Medio. La solución de la crisis de Egipto, la dificultad en Libia y la ausencia de problemas en Arabia Saudí han hecho que ese tipo de preocupación disminuya de momento. Además, la economía global parece más frágil, lo que lleva a la disminución de la demanda de petróleo. Eso, probablemente, haya hecho que los precios del petróleo cayeran, todo a causa de la oferta y de la demanda, y no debido a algún efecto especial provocado por la especulación".
A grueso modo, un especulador intenta lucrarse con un activo anticipando de qué manera va a cambiar su precio, ya sea comprándolo con la expectativa de que el precio suba, ya sea vendiéndolo a descubierto anticipando una caída de precios. Los especuladores dan prioridad siempre al corto plazo en detrimento del largo, y suelen estar dispuestos a correr riesgos mayores que los inversores tradicionales, que suelen comprar y esperar. Algunos tal vez pidan préstamos para aumentar la escala de sus apuestas.
"La especulación se ha medio convertido en un término peyorativo para referirse a los inversores que se comportan de manera imprudente", dice Bernard Baumohl, economista jefe del segmento global de Economic Outlook Group de Princeton, New Jersey, y autor de "Los secretos de los indicadores económicos: pistas ocultas de futuras tendencias económicas y oportunidades de inversiones" [The Secrets of Economic Indicators: Hidden Clues to Future Economic Trends and Investment Opportunities]. "Me parece terrible, porque los especuladores ayudan al mercado". El especulador tal vez no esté muy interesado en el valor real de un activo, y sí en las emociones y ansiedades que impulsan el mercado, añade Baumohl. "Creo que los especuladores pasan más tiempo intentando entender la psicología de corto plazo que afecta una transacción que el valor subyacente al posible desempeño de un negocio cualquiera". El ejemplo más evidente de eso fue la burbuja puntocom de los años 90, cuando los inversores pusieron dinero en empresas emergentes de Internet que nunca ganaron ni un céntimo. "Realmente no tenía base alguna", dice Baumohl. "Las personas se limitaban a rezar para que su idea saliera bien".
Culpar a los especuladores del aumento de los precios de las materias primas no es una novedad, dice Craig Pirrong, profesor de Finanzas y de Mercados de energía de la Escuela de Negocios Bauer de la Universidad de Houston. "Ese tipo de argumento siempre ha existido. Cada vez que los precios de las materias primas suben, lo normal es culpar a los especuladores". Pirrong coincide con Schwarz y añade que los precios del petróleo se basan más en datos concretos que en especulación. Él también atribuye las fluctuaciones de los precios de los metales preciosos, como el oro y la plata, a las preocupaciones genuinas acerca de las políticas monetarias, y no a los intentos de los especuladores de controlar el mercado.
Especulación que no salió bien
La especulación es diferente de la manipulación, dice Pirrong, autor de "La economía, la ley y la política pública de la manipulación del poder en el mercado" [The Economics, Law, and Public Policy of Market Power Manipulation]. En el pasado ha habido intentos de controlar el mercado, un fenómeno al que Pirrong llama "especulación mala". En un caso muy conocido, por ejemplo, los hermanos Hunt, en 1980, intentaron controlar el mercado de plata comprando un volumen tan grande del metal que el precio llegó a US$ 49,95 la onza. Los órganos reguladores del Gobierno acabaron interviniendo y los hermanos Hunt fueron condenados bajo la acusación de haber manipulado el mercado.
Al buscar señales de manipulación, o de "especulación mala", Pirrong presta más atención a las cantidades que a los precios. Si los especuladores estuvieran manipulando los precios, las cantidades van a mostrarlo. En el caso del petróleo, sin embargo, los precios subieron después de que los stocks cayeran; más tarde, cayeron después de que los stocks aumentaran. "Si los especuladores estuvieran controlando el mercado, los precios y los stocks estarían moviéndose en la misma dirección", dice él. Las últimas burbujas especulativas mostraron eso: el boom de las empresas de tecnología llevó a una explosión de acciones de empresas de Internet a medida que los precios subían. Durante la burbuja inmobiliaria, los precios subieron a pesar del exceso de construcciones en mercados muy calientes como Phoenix y Florida. 
La Ley Dodd-Frank, aprobada en reacción a la crisis financiera y a la burbuja inmobiliaria que la precedió, dispone de cláusulas para combatir la especulación excesiva. Pirrong, sin embargo, duda de que la regulación de las actividades de los especuladores funcione. "En general, veo con mucho escepticismo la posibilidad de una política constructiva que consiga separar la especulación mala de la buena", dice él. "La mejor forma de lidiar con la manipulación es la adoptada por la CFTC en ese caso: penalizar a los manipuladores después de que tenga lugar el hecho, en vez de aplicar restricciones indiscriminadas a las acciones de los actores del mercado, ya que prácticamente ninguno de ellos está manipulando nada y ni siquiera pueden hacerlo". En la mayor parte de los mercados de activos, es muy difícil llegar a alguna distinción significativa entre especuladores y otros inversores, dice Schwarz. "Todo inversor se preocupa en maximizar sus retornos minimizando los riesgos. Algunos tal vez trabajen con horizontes más cortos que otros, pero, en general, todos los inversores tienen los mismos objetivos básicos".
Esperanza de lucro
En cierta forma, casi todos los inversores podrían ser calificados como especuladores, ya que la mayor parte de las personas espera obtener beneficios con sus inversiones y nadie realmente sabe cómo quedarán los precios en el futuro, dice Christopher C. Geczy, profesor adjunto de Finanzas de Wharton. "Cada vez que alguien hace una inversión en el mercado bursátil, está especulando. Cuando alguien compra un coche, si tiene en mente el valor de reventa, está especulando. Quien compra un inmueble está especulando".
La definición de especulador es más clara en el segmento de mercados futuros, donde el inversor cierra un precio futuro para materias primas como granos, alimentos, metales y combustible. El inversor siempre usa los contratos futuros para protegerse de fluctuaciones de precios que pueden perjudicar sus negocios, una práctica que se denomina hedging. Por ejemplo, una compañía aérea puede recurrir al hedging para protegerse de aumentos futuros de los precios de los combustibles. Un agricultor puede recurrir a ese instrumento para protegerse de la caída del precio del trigo. El lado negativo del hedging es la figura del especulador, que apuesta por la caída de los precios del combustible o el aumento de los precios del trigo. 
"El hecho es que los especuladores proporcionan un servicio", observa Krishna Ramaswamy, profesor de Finanzas de Wharton y estudioso de opciones y mercados futuros. Al apostar por los mercados futuros, el especulador incurre en riesgos en que otros no incurren. Una empresa como Hershey's, por ejemplo, necesita protegerse de los aumentos de los precios del cacao. Si no hubiera especuladores en los mercados futuros, Hershey's no necesitaría protegerse de ese riesgo. "Llamamos a eso 'provisión de liquidez', o, en otras palabras, alguien se ocupa del otro lado de ese negocio", observa Ramaswamy. "La liquidez es obra del especulador, que espera obtener un retorno [...] Cuando las empresas de hedge deciden vender, es preciso que haya una contraparte del otro lado del mercado que quiera comprar. Esa laguna la llena el especulador".
El inversor que trabaja a corto plazo es un elemento importante para el mercado, resalta Schwarz. "Por ejemplo, el fraude en Enron fue descubierto porque hubo inversores que querían vender a descubierto las acciones de la empresa. De igual modo, la burbuja tecnológica estalló porque había gente queriendo vender a descubierto las acciones de aquellas empresas. La burbuja habría sido peor y sus consecuencias aún más desestabilizadoras si hubiera durado más".
A pesar de la creencia generalizada de que el especulador sería responsable de la volatilidad de los precios, muchas veces es él quien estabiliza los precios o los lleva hacia niveles más próximos a donde deberían estar. La especulación puede ser vista bajo dos prismas, observa Jeremy Siegel, profesor de Finanzas de Wharton: "De un lado, ella puede llevar los precios hasta un punto muy distante del precio básico real del activo o de la acción en un determinado contexto económico. Del otro lado, algunos especuladores saben mejor que las personas involucradas cual debería ser, de hecho, el precio del bien en cuestión [...] A veces, el especulador externo es muy perspicaz".
El año pasado, por ejemplo, los especuladores apostaron que Europa se estaba encaminando hacia un periodo de dificultades financieras terribles. En aquella época, los líderes de los países europeos habían descartado las previsiones más pesimistas, pero con el desenlace de la crisis de la deuda, el mundo se dio cuenta por fin de que los especuladores estaban en lo cierto. Siegel se pregunta si ellos, de igual modo, no podrían haber tenido un papel positivo en los primeros momentos de la crisis financiera si los credit default swaps se pudieran haber negociado de forma más libre. "Los especuladores deben haber percibido lo que iba a suceder", dice.
Los órganos reguladores deberían imponer reglas contra prácticas ilegales de negociación y exigir requisitos de márgenes, de manera que los especuladores apuesten principalmente con su dinero, dice Siegel. Pero prohibir la especulación sería una forma de crear más problemas, en vez de resolverlos. "La historia, en general, llegó a la conclusión de que aunque los especuladores puedan, a veces, empujar hacia muy arriba, o hacia muy bajo, el precio de un activo, en el cómputo general, ellos aumentan el volumen de información disponible en el mercado".
Geczy concuerda y dice que las regulaciones deberían servir para formar mercados justos, y no intentar controlar los especuladores. "Cuando los precios del combustible suben, el consumidor se siente frustrado, y los órganos reguladores lo perciben", dice él. Pero la "cura" de la especulación puede tener efectos peores que la enfermedad. "Hay siempre consecuencias no planeadas por la regulación", dice Geczy. "La especulación es uno de los principales engranajes de cualquier economía [...] Los precios altos tal vez sean sólo la contrapartida racional, apropiada, ética y moral de la oferta y de la demanda".

Wharton Publicado el: 07/06/2011

lunes, 30 de mayo de 2011

España tendrá en diez años el doble de ricos que ahora

España no es país para jóvenes. El paro alcanza ya a cinco millones de personas y casi 1,4 millones de familias carecen de ningún tipo de ingreso porque todos sus miembros activos están sin trabajo.

Sin embargo, y con ese punto de partida, los últimos informes realizados concluyen que el número de grandes fortunas está empezando a dispararse. Es la conclusión a la que llegan, por ejemplo, los últimos estudios realizados por Deloitte, Oxford Economics, Merrill Lynch y Capgemini. La previsión es que el número de millonarios, aquellos que declaran unos ingresos superiores a los 20 millones de euros, se duplique prácticamente hasta 2020. Ese año habrá oficialmente en España, 20.000 ricos. La cuestión que se plantean los expertos es si el número de pobres seguirá creciendo y si la clase media, por lo tanto, se irá recortando.
Menos renta por hogar
De momento, la renta media por hogar cae sin freno -a falta de que se hagan públicos los datos del año pasado, en 2009 se situaba en tan sólo 25.732 euros- y cada vez son menos los que tienen poder adquisitivo suficiente para afrontar los gastos pendientes. Un 7,7% de los hogares tiene ya problemas para pagar incluso la vivienda.
La Administración Tributaria carece de datos actuales sobre los grandes patrimonios. No obstante, y a pesar de que de acuerdo con sus últimas cifras, con el inicio de la crisis en 2008 el número de personas que declaraba ingresar más de 600.000 euros al mes se había reducido ligeramente, el hecho es que el número de ricos está empezando a crecer. Lo dice, por ejemplo, el último informe elaborado a nivel mundial por la consultora Deloitte y el centro de estudios Oxford Economics, que hace un especial hincapié en el caso español. Según su estudio, España es actualmente el noveno país del mundo por número de millonarios, aquellos que declaran ingresar más de 1 millón de dólares al año, algo más de 700.000 euros, excluyendo la primera vivienda y los bienes consumibles. Por delante, aunque también con mucha más población, aparecen Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y China.
Previsiones
¿Y cuál es la previsión para los próximos años? Deloitte concluye que habrá un crecimiento exponencial en las economías emergentes. Sus estimaciones son que en 2020 España sea superada en el ranking de millonarios por Canadá, Corea del Sur o Australia. Pero eso no quiere decir que haya menos ricos aquí. Habrá 600.000 más en los próximos nueve años que alcancen esos 700.000 euros. "El número de millonarios pasará en el caso español de 1,02 millones en 2011 a 1,6 millones en 2020, lo que supone un crecimiento del 57%", asegura la consultora. Y el dato más significativo está en la parte alta de la tabla.

"El número de personas que disponen de un patrimonio de más de 30 millones de dólares (algo más de 21 millones de euros) se incrementará un 84%, hasta un total de 20.000 grandes fortunas, casi el doble. Habrá asimismo 140.000 españoles que tendrán entre 5 y 30 millones de dólares (entre 3,5 y 21 millones de euros aproximadamente)".

Evidentemente, el número se extiende conforme se baja en la tabla. Y aunque ya no se puede hablar de grandes fortunas, habrá 1,44 millones de personas con un patrimonio entre 1 y 5 millones de dólares (entre 700.000 y 3,5 millones de euros).

Situación temporal
"El problema es que mientras no se reduzca el paro y continúen en ascenso tanto los tipos de interés como los precios de las hipotecas la renta de las familias de clase media continuará descendiendo", explica Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de economía del IE Business School.

Martínez considera que el descenso de la clase media es algo temporal y no crónico aunque, matiza, todo dependerá del tiempo que se tarde en generar empleo, la única forma de aumentar la renta de las familias. Otra variable que puede influir y que, en parte, es responsable del descenso de la renta media es el precio de los carburantes y la contención salarial que han sufrido todos los trabajadores que conservan su empleo.

"Y no se espera un desplome de los carburantes ni que, de momento, aumenten los salarios como ocurría antiguamente", dice Martínez. Además, en años anteriores, las familias podían obtener plusvalías con la compraventa de pisos o, los más arriesgados, invirtiendo en bolsa. Pero el crecimiento bursátil está prácticamente plano y el mercado inmobiliario se encuentra tan estancado como la renta de las familias.

Crecimiento mundial
A nivel mundial la riqueza y el número de millonarios también va a aumentar exponencialmente. De hecho, según el estudio de Deloitte, la fortuna de las 25 economías analizadas crecerá desde los 92.000 millones de dólares (64.525 millones de euros) que registran actualmente hasta los 202.000 millones de dólares (141.674 millones de euros) en 2020. Esta cifra supone un crecimiento del 119 por ciento en apenas nueve años.
La mayor campanada la darán los países emergentes: Brasil, China, México, India, Malasia, Polonia, Rusia, Corea del Sur, Taiwán y Turquía, donde la consultora espera un crecimiento de la riqueza para la próxima década del 260 por ciento. Si actualmente estos mercados apenas cuentan con un número significativo de grandes fortunas, en 2020 pasarán a formar un club de 9.986 millonarios que amasarán 25.000 millones de dólares (17.537 millones de euros) .
"Identificar y entender cómo cambian los diferentes mercados puede ayudar a establecer estrategias para aumentar la riqueza", explica Andrew Freeman, director ejecutivo del Centro de Servicios Financieros de Deloitte en Londres y autor del estudio.

Freeman cree que para las instituciones financieras y los administradores de riqueza es especialmente importante conocer qué países tienen un futuro más prometedor, en cuanto a crecimiento económico se refiere, en la próxima década, para decidir sobre sus inversiones o sobre los territorios por los que apostar. Merrill Lynch y Capgemini que realizan también anualmente un informe sobre el número de ricos ya apuntaban en esa misma dirección el pasado año.

Así explicaban que aunque la crisis pasó de puntillas por los ricos, cuyo número está creciendo, sí que cambió radicalmente su forma de pensar y de comprar. "Les afectó psicológicamente y se convirtieron en personas más comprometidas, más formadas y con una mayor aversión hacia el riesgo".

De esta forma, hacia finales de 2009 se recuperó, por ejemplo, el mercado de objetos de colección, como los relacionados con el arte, el vino y los automóviles de lujo. Otro de los sectores que repuntó fue el de yates y aviones, sobre todo en países emergentes, como preludio del crecimiento que van a experimentar. Asimismo, también registró un incremento de la asignación de patrimonio fue el de las actividades filantrópicas.

viernes, 27 de mayo de 2011

Últimas operaciones de nuestra Estrategia de Riesgo

Compra: AXA WF FRM EUROPE REAL ESTATE
Comentario: Hemos salido de un fondo monetario y entrado en un 2% en el fondo Axa WF Frm Europe Real Estate, fondo inmobiliario europeo. El inmobiliario europeo se está comportando bien en momentos de volatilidad es, por otra parte, un activo con correlación baja con respecto a la bolsa y que en situaciones de inflación puede actuar como refugio. En los últimos meses los grandes patrimonios están realizando importantes inversiones en este sector. 


Últimas operaciones de nuestra Estrategia de Riesgo

Compra: AXA WF 10 +LT
Comentario: Hemos salido de un fondo monetario y entrado en un 2,5% en el fondo AXA WF 10 +LT  fondo que invierte en deuda pública de la zona euro, con duración superior a 10 años, de la zona euro. La duración se vería beneficiada en un entorno de menor crecimiento, y actúa como activo refugio ante caídas de las bolsas. La operación se plantea como cobertura de las posiciones en renta variable.

¿Quién puede vencer los garantizados?

La verdad es que la mayoría de los inversores reconocen que no conocen de manera correcta los productos financieros. Por ello, no sorprende que estos inversores  busquen cierta rentabilidad pero, sobre todo, lo que buscan es garantizar su dinero.  Esto se traduce en que al final, y según el último informe de INVERCO, el 38% de las inversiones se realizan en productos garantizados.
Esto nos debería obligar a pensar que no se están haciendo del todo bien las cosas, pues aunque hay un público que siempre va a exigir esos productos garantizados, no está claro que sea la mejor opción para todos los inversores. O por lo menos para la mayor parte de sus carteras.
Por otro lado,  sí el inversor también reconoce que necesita un asesor  financiero que le ayude a entender dichos productos,  no acaba de quedar claro como al final de todo un proceso de asesoramiento, los principales productos triunfadores sean los garantizados. Quizás, como asesores financieros independientes, no estemos logrando ganar la confianza de nuestro cliente y le estemos trasmitiendo la incertidumbre de los mercados. Hace falta un verdadero análisis macro económico que tenga en cuenta todo el universo de activos , una arquitectura abierta que nos permita usar cualquier gestor del mundo  y, una gestión diversificada que nos ayude a controlar el riesgo. Teniendo esto en cuenta, siempre hay oportunidades.
http://www.inverco.es/documentos/notas_prensa/fondos_inversion/1104_Abril%202011.pdf